Entre los meses de enero y marzo, Santiago del Teide se tiñe de blanco y rosa gracias a la floración de los almendros. Durante estas semanas los almendros, enmarcados por el paisaje volcánico, transforman el paisaje del municipio ofreciendo un espectáculo natural efímero único en Tenerife.
Una de las mejores formas de disfrutar de este momento es recorriendo una opción de ruta circular, que transcurre por la cumbre y, con Teide como telón de fondo, permite vivir este espectáculo desde una perspectiva única.
Este año, el mes de febrero marcó el momento de mayor intensidad de la floración, favorecida por las lluvias de este invierno. Ahora, con el paso de las semanas, el paisaje vuelve a transformarse, dando paso a la llegada de la primavera.
Un recorrido para los sentidos
Esta propuesta circular invita a caminar sin prisa, a observar y a disfrutar de un paisaje que cambia con cada floración. Partiendo desde el Calvario de Los Baldíos, lugar simbólico donde las lavas de la erupción del Chinyero se detuvieron en 1909, el itinerario se adentra en la Reserva Natural Especial del Chinyero y comienza a desplegar un paisaje de contrastes.
Los almendros, muchos de ellos situados en antiguas zonas de cultivo, se extienden junto a higueras y otras especies endémicas del paisaje de cumbre. El blanco y el rosa de la floración conviven con el negro del malpaís volcánico, recordando que aquí la actividad agrícola y la memoria geológicaconviven en un mismo espacio.
A medida que se avanza, el horizonte se abre hacia un conjunto de volcanes que definen esta zona alta del municipio: Bilma, El Estrecho, Montañas Negras o Montaña Aguda. La mirada alcanza el Macizo de Teno e incluso la silueta de La Gomera.
Más allá de la floración, el recorrido permite maravillarse con el territorio: antiguos terrenos agrícolas y las coladas más jóvenes de Tenerife.

Detalles que marcan la diferencia
La floración no responde a un calendario fijo. Cada año varía ligeramente según las condiciones climáticas, aunque suele alcanzar su momento más vistoso entre finales de enero y comienzo del mes de febrero. Este último invierno, las lluvias favorecieron una floración especialmente intensa, concentrada en las primeras semanas de febrero.
Al tratarse de un itinerario que discurre por la Reserva Natural Especial del Chinyero, es fundamental respetar este espacio protegido. Y, sobre todo, no tocar las flores ni partir las ramas de los almendros, y no abandonar los senderos señalizados.
Este espectáculo es efímero, pero también delicado. No dejes residuos en el entorno. Con pequeños gestos, entre todos contribuimos a conservar este paisaje para las próximas floraciones.

Una experiencia única en Tenerife
La floración de los almendros ofrece una forma distinta de descubrir Tenerife. Lejos de la costa y del ritmo más intenso de otros espacios, este recorrido conecta naturaleza, tradición agrícola y paisaje volcánico en un mismo entorno.
Más que una simple caminata, es una experiencia que invita a observar el territorio con otra mirada, a entender sus ciclos y a valorar cómo, cada invierno, el paisaje vuelve a transformarse durante unas pocas semanas.
Si aún no has vivido la floración de los almendros en Santiago del Teide, cada invierno ofrece una nueva oportunidad para hacerlo.




