A primera vista, los Acantilados de Los Gigantes atraen toda la atención. Sin embargo, la obra que Txemy Basualto ha creado a partir de su mirada sobre Santiago del Teide invita a detenerse un poco más: la bruma, el azul del océano y el carácter orgánico de la pintura amplían la forma de contemplar uno de los paisajes más reconocibles del municipio.
Nacido en Chile, criado en Tenerife y establecido desde hace años en Barcelona, Txemy ha llevado su trabajo a muros, galerías y proyectos en diferentes lugares del mundo. En esta ocasión, su lenguaje artístico se convierte en el eje creativo de la campaña diseñada para el Día Mundial del Turismo. Conversamos con él sobre sus primeros pasos en la pintura, su vínculo con Canarias y el proceso que ha dado forma a esta obra.
SDT: Naciste en Chile, creciste en Tenerife y desde hace años desarrollas tu trayectoria artística en Barcelona. ¿Cómo recuerdas tus primeros pasos en la pintura?
T: Mis primeros pasos en la pintura estuvieron marcados por mi ingreso en la Escuela de Arte Fernando Estévez de Santa Cruz de Tenerife a los 15 años. Todavía se seguía haciendo la carrera antigua y había obligación de pasar por todo lo que tocaba. Era la única escuela de arte que quedaba con ese sistema, una carrera de cuatro años en la que, desde el principio, te tocaba hacer dibujo, pintura y escultura. Ese fue mi primer contacto con la pintura, con el óleo y con las técnicas más clásicas relacionadas con ella.
SDT: Canarias continúa presente en tu identidad y en tu trabajo. ¿De qué manera se refleja hoy ese vínculo en tu obra?
El motivo principal por el que Canarias forma parte de mi identidad es que estoy criando a mi hija, que tiene siete años y ahora cumple ocho. Estoy viviendo su infancia, jugamos cada día y, de una forma evidente, eso me hace pensar en la mía.
Mi infancia fue muy bonita, frente al mar, en Puerto de la Cruz, en un pueblo llamado Punta Brava. Me crie allí, jugando al fútbol y viendo cómo las olas golpeaban contra las casas. El pueblo está rodeado por el mar y jugábamos en esas callejuelas en las que está presente en todo momento: ya no es que lo tengas de frente, es que te rodea. Es algo que siempre me ha llamado y que me impactó desde pequeño.
Creo que vincular la infancia de mi hija con la mía ha hecho que, en este momento, la naturaleza y el paisaje canarios estén representados en mi trabajo.

SDT: Antes de comenzar este proyecto, ¿conocías Santiago del Teide?
Por suerte, sí que lo conocía. De pequeño iba con mi padre, que tenía un taller de serigrafía, a esta zona de la isla, aunque entonces era muy diferente; estoy hablando de hace cuarenta años.
Además, un año antes tuve el placer de volver a conocer Santiago del Teide gracias a un proyecto con La Casona del Patio, y eso hizo que me enamorara de nuevo de este lugar. Me recuerda a la Tenerife de cuando era niño, que es, en realidad, la que represento ahora mismo.
Mi trabajo está vinculado a lo manual por esa influencia, y Santiago del Teide me ha hecho recordar la Tenerife de hace cuarenta años, cuando yo era niño.
SDT: ¿Qué fue lo que más te atrajo de la idea de crear esta obra para Santiago del Teide?
Lo que más me atrajo creo que fue la diversidad. Es un espacio, un municipio, que realmente genera inspiración para cualquier disciplina; y ya no digo solo creativa, sino también deportiva o incluso a nivel personal. Creo que todo lo que tiene el municipio te llena de inputs visuales, por no decir sonoros, que inspiran a generar, en mi caso, una pintura.
Una pintura que habla del mar, de hacer con las manos, de los colores de los almendros y de los cetáceos, de la bruma y de los acantilados, de los artesanos y la artesanía. Vinculo mi trabajo a todo eso y creo que se genera un buen vínculo entre el arte y el lugar.
SDT: A primera vista, los Acantilados de Los Gigantes parecen ocupar un lugar protagonista en la obra. ¿Qué quisiste mostrar de este paisaje?
¿Los acantilados son los protagonistas? En un primer momento parece que sí, pero, cuando vas dejando pasar los minutos, creo que te das cuenta de esa bruma, de la fuerza natural que tiene Santiago del Teide. La bruma, la tela, el azul del océano, la búsqueda de una imagen elegante… Creo que es un concepto que representará al municipio y que yo también intento transmitir de alguna manera.

SDT: Desde las primeras ideas hasta el resultado final, ¿cómo fue tomando forma la pintura?
Creo que para este proyecto lo tenía bastante claro, aunque no entendía del todo cuál sería el resultado final. Puede parecer un poco ambiguo, pero tenía clara la técnica por su labor artesanal y por ser diferente. Lo que no sabía era cómo iba a suceder realmente, porque nunca había representado algo gráfico con un tipo de mancha tan acuosa y tan complicada de utilizar.
Creo que el resultado final se genera, una vez más, a partir de una inspiración, pero a la vez representa un lugar. Quedé realmente satisfecho, no por decir que la pintura sea buena, sino porque creo que los códigos que representan al municipio y que me representan a mí están bien plasmados. Ese es uno de mis retos en estos casos, o en este tipo de pintura.
Después será el público, quien la observe, el que diga si el resultado final o la forma son adecuados o bonitos.
SDT: La obra llegará a residentes y visitantes a través de diferentes acciones y soportes de esta campaña. ¿Qué supone para ti compartir de esta manera una creación concebida para Santiago del Teide?
Santiago del Teide, a nivel visual, no necesita de mi pintura para representar al municipio. Pero creo que la apuesta por hacerlo mediante un cuadro, mediante una pintura tan orgánica, en un momento en el que la inteligencia artificial está tomando un peso relevante en todas estas acciones, habla muy bien del municipio. Habla del respeto por lo orgánico y del intento de generar algo diferente.
Que hayan apostado por mi pintura me genera incluso cierto alivio, pero, sobre todo, mucho agradecimiento hacia quienes están al frente del Ayuntamiento y han confiado en mí para que esto suceda. Que ahora mismo utilicen algo tan orgánico como la pintura para representar su municipio tiene mucho valor para mí.
SDT: ¿Qué te ha aportado esta experiencia como artista?
Pues disfrutar y contemplar el paisaje de Santiago del Teide. Creo en los momentos, en los instantes que suceden, y poder disfrutar de su paisaje y de su naturaleza desde dentro no tiene precio.
No lo estás viendo como alguien que pasa y se va, pero tampoco como alguien que vive allí, sino que lo disfrutas con todos los sentidos abiertos para poder crear una pintura. Llevarme esos momentos creo que es de lo más rico que puedo tener.
Evidentemente, también está el hecho de realizar una pieza institucional, que es la primera de mi carrera, pero llevarme el recuerdo de haber mirado con todos los sentidos abiertos creo que es lo más valioso de esta experiencia: haber disfrutado realmente de Santiago del Teide.

La obra, fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Santiago del Teide y Volcanic Xperience, se convierte en el eje creativo de la campaña promocional diseñada con motivo del Día Mundial del Turismo. Su lenguaje artístico estará presente en diferentes acciones y soportes, entre ellos las postales y las tradicionales cajas de almendras, estas últimas con la colaboración de GMR Canarias.
De este modo, la mirada de Txemy sobre Santiago del Teide trasciende la obra original y se convierte en el hilo conductor de una iniciativa que une creación artística, paisaje e identidad local.



